Sarah Jessica Parker es oficialmente doctora honoris causa en Arte por la Northwestern University. La actriz estadounidense que durante casi tres décadas ha dado vida a la inolvidable Carrie Bradshaw se graduó este domingo obteniendo uno de los máximos reconocimientos académicos, un título que la universidad otorga a quienes han realizado contribuciones excepcionales en el ámbito de la cultura.
Además, fue elegida para pronunciar el discurso de graduación ante los cientos de alumnos reunidos en el United Center de Chicago. Resulta difícil no encontrar paralelismos entre esta imagen y la ficción. Si los guionistas de And Just Like That… hubieran imaginado un nuevo capítulo, habrían incluido algo parecido: una escritora consolidada, icono de estilo, recibiendo un reconocimiento académico mientras comparte reflexiones sobre los sueños y el valor de mantenerse fiel a una misma.

Hay un detalle que hace aún más especial este momento: Sarah Jessica Parker nunca fue a la universidad. “Durante mucho tiempo me avergonzó un poco, porque sentía que existía un camino convencional hacia el éxito y yo no lo había seguido”, confesó la actriz en una entrevista con el propio centro educativo. “Pertenezco a una generación en la que parecía haber un modelo establecido y, como empecé a actuar muy joven, simplemente seguí haciéndolo. Trabajo como actriz desde los ocho años.”
El look de graduación: romántico vestido blanco con transparencias
Fiel a la estética femenina y ligeramente excéntrica que siempre ha caracterizado tanto su propio vestidor como el de Carrie Bradshaw, Parker apostó por un vestido de inspiración vintage con detalles lenceros: un diseño romántico, delicado y con ese punto inesperado que siempre la ha definido.

Se trata de una creación de Dôen, firma californiana fundada en 2016 por las hermanas Margaret y Katherine Kleveland junto a un colectivo de mujeres creativas. La marca se ha convertido en favorita de quienes buscan una moda de aires nostálgicos, con un estilo que bebe de la California costera de décadas pasadas.
Para completar el look, Parker eligió unos salones de satén violeta, un guiño al color institucional de Northwestern University que tiñe también su toga. El toque rompedor llegó de la mano de una boina negra, original y chic accesorio que sustituyó con elegancia al clásico birrete.

