Kim Keon Hee, esposa del destituido presidente Yoon Suk Yeol, fue declarada culpable de aceptar regalos de lujo de la Iglesia de la Unificación
Un tribunal de Corea del Sur condenó este miércoles a Kim Keon Hee, ex primera dama del país, a 20 meses de prisión tras declararla culpable de aceptar sobornos de funcionarios de la Iglesia de la Unificación. La sentencia marca un hito histórico al ser la primera vez que la esposa de un presidente es acusada formalmente estando detenida en Corea del Sur.
Kim, de 52 años, esposa del expresidente Yoon Suk Yeol destituido en 2025, fue arrestada en agosto enfrentando múltiples cargos que incluían soborno, manipulación bursátil e interferencia política, todos los cuales negó rotundamente.
La fiscalía acusó a la ex primera dama de ganar más de 800 millones de wones (aproximadamente 552.570 dólares) al participar en un esquema de manipulación de precios relacionado con las acciones de Deutsch Motors, una concesionaria de BMW en Corea del Sur, entre octubre de 2010 y diciembre de 2012.
Además, se le imputó haber aceptado bolsos de lujo de la marca Chanel, un collar de diamantes y otros obsequios valuados en hasta 80 millones de wones (56.000 dólares) como sobornos de la controvertida Iglesia de la Unificación a cambio de favores comerciales. También fue acusada de recibir 58 encuestas de opinión gratuitas, valoradas en 270 millones de wones, del empresario Myung Tae-kyun antes de las elecciones presidenciales de 2022.
Sin embargo, el tribunal absolvió a Kim de los cargos de manipulación del precio de acciones y de violar las leyes de financiación de campañas electorales de Corea del Sur. Aún quedan dos acusaciones pendientes que el tribunal no ha escuchado.
El veredicto se produce menos de dos semanas después de que su esposo, Yoon Suk Yeol, fuera sentenciado a prisión por abuso de poder y obstrucción a la justicia en relación con su fallido intento de instaurar la ley marcial en el país.
Los escándalos que enfrenta Kim Keon Hee son anteriores a la desafortunada carrera política de su esposo, quien fue destituido tras su controvertida declaración de ley marcial que sacudió la estabilidad política de Corea del Sur.
La condena representa un duro golpe para la pareja presidencial, que en cuestión de semanas ha visto cómo ambos enfrentan consecuencias penales por sus respectivas conductas. El caso ha captado la atención nacional e internacional, evidenciando la determinación del sistema judicial surcoreano de per

