La pasión por Paraguay se vivió a flor de piel en Los Ángeles, donde la comunidad paraguaya acompañó con emoción a la Selección Paraguaya en su debut mundialista.

Entre los compatriotas presentes estuvo Jessica Servín, quien llegó de sorpresa a Estados Unidos para sumarse a una experiencia familiar muy especial junto a su hermano Rodri Servín, residente desde hace varios años en suelo norteamericano.
En un principio, la invitación había sido para su padre, Reinaldo Servín, quien viajó hasta Los Ángeles para reencontrarse con su hijo y vivir de cerca la fiesta mundialista. A este momento también se sumó Reinaldo Servín Junior, haciendo que la jornada tenga aún más emoción, unión familiar y orgullo albirrojo.

Apenas llegaron, fueron directo a la cancha con la esperanza puesta en Paraguay y con el deseo de ver brillar a la querida Albirroja. Aunque el resultado no fue el esperado, el aliento de los paraguayos se hizo sentir con fuerza en las gradas.
Más allá del marcador, la familia Servín vivió una experiencia inolvidable, demostrando que cuando juega Paraguay no existen distancias: el corazón late en rojo, blanco y azul.

