El mundo de los certámenes de belleza enfrenta un nuevo escándalo. La justicia tailandesa emitió una orden de arresto contra Anne Jakrajutatip, copropietaria de Miss Universo, luego de que no se presentara ante un tribunal de Bangkok para escuchar la sentencia en un caso penal por presunto fraude valorado en cerca de un millón de dólares.
Jakrajutatip, quien adquirió Miss Universo en 2022 a través de su conglomerado JKN Global Group, dejó su cargo como directora de la empresa en junio de 2024, pero continuó vinculada públicamente al certamen hasta octubre del mismo año, generando dudas sobre su manejo y las finanzas de la organización.

Medios locales informan que la empresaria enfrenta acusaciones por irregularidades contables y posibles fraudes en los estados financieros de JKN, mientras la organización de Miss Universo continuaba operando bajo su supervisión indirecta.
Este nuevo episodio se suma a otras controversias recientes: denuncias de manipulación en la elección del top de Miss Universo 2025, que favorecieron a la mexicana Fátima Bosch, y la venta del 50 % de las acciones del certamen al empresario Raúl Rocha, actual presidente.
El escándalo pone en evidencia que detrás del glamour y las coronas también existen conflictos legales y económicos de alto impacto, cuestionando la transparencia y la ética dentro del certamen más importante del mundo.
La interrogante que sigue en el aire: ¿Anne Jakrajutatip enfrentará la justicia o continuará evadiendo responsabilidades mientras Miss Universo trata de mantener su imagen intacta?

