El periodista y ex gerente del Grupo Albavisión, Carlos Granada, fue condenado a 10 años de prisión tras un juicio en el que un Tribunal de Sentencia lo declaró culpable de coacción sexual y violación, acoso sexual y coacción. Entre las seis víctimas se encuentra también Violeta González, una de las denunciantes más visibles del caso.
Durante el juicio quedó demostrado que Granada repetía patrones de acoso y coacción, actuando de la misma forma con las distintas víctimas. Según la sentencia, él elegía a mujeres en situación de vulnerabilidad, aprovechándose de su rol como gerente periodístico. Las afectadas eran jóvenes, estudiantes y pasantes, muchas atravesando dificultades económicas.
Los magistrados tuvieron en cuenta numerosos testimonios que revelaron cómo Granada realizaba toqueteos, acercamientos indebidos e incluso conductas agresivas para intentar imponer su voluntad. El Tribunal remarcó que primero se mostraba con un trato paternal y de confianza, pero luego cambiaba el tono, demostrando una actuación premeditada, calificada como “altamente reprochable”.
El fallo también subraya el impacto emocional del caso: todas las víctimas quedaron con severas secuelas psicológicas, y algunas incluso decidieron abandonar su carrera periodística tras los hechos. Como consecuencia colateral, el medio donde trabajaba también sufrió una pérdida de credibilidad.
La condena de Carlos Granada marca un precedente en el ámbito mediático y abre nuevamente el debate sobre los abusos de poder y la necesidad de proteger a las mujeres en los espacios laborales.

