La Albirroja hizo historia y el pueblo paraguayo lo celebró como se debía. Paraguay venció a Alemania en una noche épica, tras igualar 1 a 1 en los 120 minutos y ganar 4 a 3 en la tanda de penales.
El festejo fue total. En Paraguay, las calles se llenaron de banderas, camisetas, bocinazos y abrazos. El presidente de la República vio el partido desde el país y, tras la hazaña albirroja, declaró feriado nacional al día siguiente.


Pero la emoción no tuvo fronteras. Desde Nueva York, Boston, Los Ángeles y diferentes partes del planeta, los compatriotas salieron a festejar con el corazón en la mano y la bandera paraguaya bien en alto.

Paraguay volvió a demostrar que la garra guaraní no se negocia. Ante una potencia como Alemania, la Albirroja resistió, sufrió y golpeó donde más duele: en los penales.

Una victoria histórica, una alegría mundial y un país entero gritando lo mismo: ¡Paraguay, Paraguay!

