Después de tres años de dolor y movilizaciones, el Tribunal de Sentencia condenó al médico Daniel Hernán Domaniczky Vargas a tres años de prisión por homicidio culposo, al confirmarse que la exmodelo Paola Gaete falleció como consecuencia de una mala praxis quirúrgica.
Paola, joven y llena de vida, murió tras someterse a una liposucción realizada sin los recaudos médicos necesarios, por un profesional que no contaba con especialidad en cirugía plástica y que ignoró la necesidad de autorización clínica previa.
La sentencia, aunque reconoció la responsabilidad penal del médico, generó indignación por la brevedad de la pena. En redes sociales, el reclamo fue unánime: “¿Eso vale la vida de Paola?”. Además de la condena, Domaniczky fue inhabilitado para ejercer la medicina durante el mismo período, una medida simbólica que para muchos no compensa el dolor ni el vacío dejado por su negligencia.
Durante estos años, la familia de Paola y sus allegados exigieron justicia, manteniéndose firmes frente a la impunidad y visibilizando el caso en redes sociales con el lema: “Clamamos justicia para Pao. ¡No olvidamos ni perdonamos!”.
La muerte de Paola expuso una problemática grave: falta de control sobre la práctica médica estética, médicos operando sin habilitación o especialización y pacientes que confían su vida a profesionales que no cumplen con los mínimos exigidos por la ley.

