La empresaria Silvia Céspedes de Mozzarello, creadora de las agendas de Los Pikilines, rompe el silencio y expone un caso que ya genera fuerte repercusión.
Según su testimonio, su mascota “Ruso” presentó un cuadro de anemia que —asegura— no fue tratado con los estudios correspondientes por parte de la profesional que lo atendió. Para Céspedes, esa omisión fue determinante en el desenlace fatal.
Lejos de quedarse callada, tomó una decisión firme: avanzar por la vía legal.

“Esto me atravesó por completo. Me afectó física, emocional y mentalmente… y hoy no estoy bien”, expresó, evidenciando el impacto que le dejó la pérdida.
También dejó en claro que no busca conflicto mediático, sino justicia y reparación emocional:
“Necesito hacer esto, no solo por Ruso, sino para poder soltar lo que llevo adentro”.
Además, anunció que solicitará una compensación económica que será destinada a una causa solidaria: ayudar a los animales rescatados del refugio Los Pikilines, con el objetivo de equipar mejor su clínica.
El caso vuelve a instalar el debate sobre la responsabilidad en la atención veterinaria y el rol de los controles en situaciones críticas.

Una historia que mezcla dolor, denuncia y una lucha que recién comienza.

