La vivienda de la primera abogada del Paraguay lleva años en estado de abandono y ahora un grupo de organizaciones salió a pedir lo que el Estado no hizo: restaurarla antes de que sea demasiado tarde.
Lo que alguna vez fue una imponente mansión hoy está cubierta de yuyales, con paredes agrietadas, ventanas deterioradas y gente viviendo adentro sin ningún control. La casa de Serafina Dávalos, la intelectual feminista que fue la primera abogada del Paraguay, es Patrimonio Nacional desde 2021, pero eso no alcanzó para que nadie la cuide.
Ante la inacción, el Centro de Documentación y Estudios (CDE) y otras organizaciones tomaron la iniciativa: están juntando firmas para exigirle a la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) y a otras instituciones que arranquen con los trabajos de restauración cuanto antes.
La investigadora asociada del CDE, Lilian Soto, contó que todo empezó hace una semana cuando un grupo de mujeres y personas diversas se organizaron al ver el estado de la casa. “Varias pasamos frente a la casa todos los días y está llena de yuyales. Nos preocupaba que se estaba agrietando, que las paredes estaban muy deterioradas, las ventanas también, y que había gente dentro. Entonces hablamos de juntar firmas para llevarlas a las autoridades responsables y exigirles que inicien los trabajos de restauración”, explicó.
La preocupación tiene dos frentes. Por un lado, que la estructura siga deteriorándose hasta el derrumbe. Por otro, que el inmueble termine siendo usado como sede de la Procuraduría General de la República, algo que el grupo rechaza de plano. En 2025 se firmó un convenio entre la SNC, el IPS, propietario del inmueble, y la Procuraduría, y ya hubo un llamado para ver las refacciones con ese destino en mente. Para Soto, usar la casa como oficinas administrativas sería no reconocer el legado de Serafina Dávalos, quien impulsó el sufragio femenino, fundó un centro feminista y creó la Escuela Mercantil de Niñas.
Lo que piden es claro: que la casa se convierta en un centro de memoria, recordación y promoción de los derechos de las mujeres, con actividades culturales y espacios de formación. “Esa casa da para mucho. Hay que pensar colectivamente porque acá hay mucha trayectoria de lucha”, remarcó Soto, también ex concejala de Asunción y ex ministra de la Función Pública.
El objetivo es juntar entre 100 y 200 firmas físicas de personas referentes de distintos ámbitos, con puntos de recolección en más de diez lugares de Asunción y también en Ciudad del Este, Villarrica, Pilar y Encarnación. Las firmas se recolectarán hasta el 12 de mayo. Con ese respaldo, se solicitarán audiencias a unas diez instituciones públicas, incluyendo al IPS, al Ministerio de la Mujer, a la ministra de Obras Públicas Claudia Centurión, a la Comisión de Seguridad y Género de la Cámara de Senadores y hasta a sedes diplomáticas.
“Por una parte tenemos miedo de que se caiga esa estructura, de que se destruya cada vez más, de que termine este patrimonio siendo inútil. Anhelamos que se restaure para que sea lo que debe ser en términos de honrar el legado de lucha de Serafina y de la historia de lucha de las mujeres en Paraguay”, cerró Soto.

