Sabrina Carpenter lo hizo a lo grande en su debut como cabeza de cartel en Coachella, con un espectáculo que combinó estética retro, narrativa cinematográfica y una puesta en escena que no pasó desapercibida.
La artista abrió con un video estilo film noir, donde Sam Elliott protagonizó una escena que anticipaba el tono del show. Ya en vivo, Carpenter apareció en una pasarela inspirada en el Paseo de la Fama, dando inicio a una presentación cargada de concepto y personalidad.
El escenario fue mutando a lo largo del espectáculo: desde una versión propia del icónico letrero de Hollywood, rebautizado como “Sabrinawood”, hasta sets que recreaban estudios, castings y una puesta final con guiños a Broadway y al cine musical.
Sin invitados musicales, el show igual tuvo momentos inesperados: Will Ferrell apareció en escena con un toque de humor, mientras que Susan Sarandon sorprendió con un monólogo que rompió el ritmo festivo.
En el tramo final, Carpenter encendió al público con “Espresso” y cerró con una impactante performance acuática con “Tears”, en una puesta que combinó sensualidad, espectáculo y contacto directo con el público.
Horas antes, Teddy Swims también pasó por el escenario principal con un show sólido que incluyó “The Door”, “Bad Dreams” y “Loose Control”.
El festival se realiza en el Empire Polo Club durante dos fines de semana consecutivos, reafirmando su lugar como uno de los eventos más influyentes de la música y el entretenimiento global.

