En esta era donde el cáncer de piel avanza de forma silenciosa y muchas veces letal, una simple costra podría ser el primer y único aviso. Y sí: también pueden aparecer en zonas inesperadas… incluso dentro del oído.
La doctora Pamela Aquino Cardozo, especialista en Oncología Radioterápica y Máster en Técnicas Avanzadas de Radioterapia por la Universidad de Los Andes (Chile), lanza una advertencia firme: el melanoma no siempre se presenta como un lunar visible. En muchos casos, aparece como una herida persistente, una costra que no cicatriza o una manchita silenciosa que se subestima hasta que ya es tarde.
“Nos llegan pacientes con una ‘lastimadura’ en la oreja que no desaparece, o una costra que vuelve siempre en el mismo lugar del oído. Lo que no saben es que, en muchos casos, se trata de un carcinoma o un melanoma en fase inicial.”
Actualmente, la Dra. Aquino forma parte del equipo de Radioterapia Concordia, ubicado en Neuland, Chaco Paraguayo, un centro que ofrece tratamiento oncológico integral, atendiendo también tumores benignos y ciertas patologías funcionales.
Radioterapia Concordia cuenta con tecnología de punta en radioterapia avanzada, incluyendo una máquina especializada en radiocirugía para tratar tumores cerebrales benignos y malignos con precisión milimétrica.
En el hospital se realiza evaluación gratuita para pacientes con lesiones sospechosas. Si tenés una costra, mancha o herida que no cicatriza, podés acercarte sin costo para una valoración médica inicial.
-¿Una costra en el oído puede ser un tipo de cáncer?
Absolutamente. Los cánceres de piel no solo aparecen como lunares. Una costra que pica, sangra o se forma repetidamente dentro del oído debe ser evaluada. El oído es una de las zonas más olvidadas… pero también más expuestas.
-¿Qué diferencia a una costra común de una sospechosa?
Las costras normales se caen y sanan. Las que deben preocuparnos son las que vuelven al mismo lugar, sangran, duelen, cambian de forma o no cicatrizan en 2 o 3 semanas. Ese patrón repetitivo es una señal de alarma.
-¿Qué otras zonas ocultas debemos controlar?
El cuero cabelludo, entre los dedos, planta del pie, región genital, debajo de las uñas y la espalda alta son áreas de riesgo que suelen pasar desapercibidas.
-¿Cómo se detecta un cáncer de piel no visible a simple vista?
A través de una revisión especializada usando dermatoscopía digital, mapeo corporal y ecografía cutánea de alta resolución. Estas técnicas permiten ver más allá de la superficie.
-¿Cuál es su recomendación clave?
Sugiero a los pacientes que se encuentren con estos hallazgos que acudan al médico para una evaluación primaria de las lesiones y luego sigan los tratamientos recomendados. Un diagnóstico a tiempo puede marcar la diferencia entre una cura sencilla y una lucha compleja.
“Una costra dentro del oído puede parecer algo menor… pero también puede ser tu única oportunidad de actuar a tiempo.”

