El audiovisualista y fotógrafo paraguayo Diego Parra presenta su primer fotolibro, una obra realizada en Japón que explora la impermanencia a través de la fotografía analógica y digital.
Sayonara no nació como un proyecto. Nació como un viaje. A fines de 2025, Diego Parra llegó a Japón con la intención de fotografiar la vida cotidiana, las tradiciones y el turismo. Lo que encontró fue algo más profundo: la convivencia entre el pasado y el presente en un mismo encuadre, entre templos milenarios y miradas de turistas que llegan y se van.

“En Japón, el tiempo no avanza en línea recta: se superpone. Lo tradicional y lo moderno conviven en una misma escena”, describe el artista. Esa tensión entre lo que permanece y lo que desaparece se convirtió en el eje conceptual del libro, anclado en la filosofía budista japonesa y su concepto de impermanencia: la idea de que todo cambia, todo pasa, y solo queda la memoria.
El título lo dice todo. Sayonara significa “adiós” en japonés, pero para Parra el significado va más allá. “El nombre no habla solo de decir adiós, sino de aceptar que todo cambia, todo pasa y solo permanece la memoria”, explica. Cada imagen del libro funciona como una despedida silenciosa: instantes que, al ser fotografiados, ya pertenecen al pasado.
La obra combina fotografía analógica y digital, una mezcla que refuerza la propuesta conceptual: lo analógico como huella física del tiempo, lo digital como registro inmediato que igual se escapa. Parra se especializa en fotografía analógica, una disciplina que vuelve a ganar terreno en tiempos donde la inteligencia artificial y los algoritmos saturan la permanencia en redes sociales.
Sayonara está disponible bajo pedido. Quienes deseen adquirirlo pueden contactar a Diego directamente a través de su cuenta de Instagram @diegoparraph. Su próximo proyecto ya está en marcha: lleva tres años fotografiando momentos en el centro de Asunción y sus alrededores, con foco en la vida cotidiana paraguaya.


