Richard López impulsa la industrialización del tomate y confirma su precandidatura a la concejalía en Fernando de la Mora. En la Expo Paraguay, desde el stand del Ministerio de Agricultura y Ganadería, el ingeniero industrial presentó un plan ambicioso que busca transformar la producción local de tomate y frutilla para su industrialización y exportación a Estados Unidos, al tiempo que oficializó su salto al escenario político municipal.
El proyecto combina técnica, visión social y compromiso político. López propone la instalación de plantas procesadoras, la articulación con cooperativas campesinas, la transferencia de tecnología y el acceso a certificaciones que permitan que jugos, caldos y derivados de productos paraguayos compitan en mercados internacionales. La presidenta de Agricultores del Paraguay, Graciela Ortiz, celebró la iniciativa al señalar que el valor agregado del tomate y la frutilla podría convertirse en una salida económica real para cientos de familias campesinas.
Con formación técnica, experiencia en procesos productivos y trayectoria tanto en el sector público como privado, Richard López se presenta como un perfil diferente: un candidato que escucha a los pequeños productores, entiende el lenguaje del agro y plantea soluciones concretas. “El país necesita más que discursos, necesita acción, alianzas estratégicas y una gestión municipal que deje de girar en círculos. Yo no vengo a improvisar, vengo a trabajar”, expresó durante el acto.
Su precandidatura a concejal por Fernando de la Mora apunta a una gestión basada en la transparencia, la digitalización municipal, la conexión con ministerios y ONGs para atraer proyectos, y el impulso de programas de empleo joven, apoyo a emprendedores y economía circular. “Para cambiar las cosas hay que entrar al sistema y gestionarlo distinto. No podemos seguir dejando que la política quede en manos de improvisados”, remarcó.
Lejos de las promesas fáciles, López insiste en que la política debe estar en manos de técnicos capaces de generar soluciones reales y sostenibles. “Mi compromiso no es con un partido, es con la gente que quiere ver resultados. La política necesita ingenieros de soluciones, no operadores de discursos vacíos”, afirmó.
En un escenario local muchas veces marcado por la improvisación, su nombre comienza a sonar con fuerza tanto en el agro como en los barrios de Fernando de la Mora. Lo que se inició como un plan para industrializar el tomate y la frutilla podría transformarse también en el comienzo de una agenda política distinta, donde la técnica y la gestión se vuelvan herramientas de cambio real.


