Los años 2010 fueron una década que puso en movimiento claves de estilo como los skinny jeans, las zapatillas Old Skool de Vans, las cartas del athleisure y accesorios notorios. Hoy esas piezas vuelven con aire renovado. La ropa ajustada perdió parte de su rigidez: los skinny jeans aparecen de nuevo, pero con cortes más limpios y combinados de forma elegante, ya sea bajo blazers oversized o calzados minimalistas.
El athleisure vuelve, pero elevado: conjunto de jogging de tejidos de calidad, siluetas coordinadas y piezas con cashmere que suben el nivel de “prenda cómoda”. Las blazers ya no son tan estructuradas, sino que se usan con cintura discreta y se sobreponen a looks relajados para lograr un aire effortless chic.


Entre las favoritas que regresan con actitud contemporánea también están las zapatillas Vans Old Skool, un clásico que permanece indiscutible; el skinny jean, que resurge sin haber desaparecido del todo; y el peplum, esa silueta coqueta y estructurada que vuelve a dar vueltas con gracia.

Pero el revival de los 2010 apenas está comenzando. La última tendencia a la que la Generación Z está dando nueva vida es el neón en todas sus formas, desde bailarinas fucsias brillantes hasta shorts verde neón, con firmas como Gimaguas, Miu Miu y Nuovo Paris liderando la propuesta. Hoy, el neón regresa con fuerza y redefine la manera en que se interpreta la moda en 2025.



El indie sleaze también marcó fuertemente los primeros años de los 2010, esa etapa en la que todo parecía girar en torno a fiestas eternas, fotos con flash y un estilo que mezclaba desprolijidad con actitud. Era la época de Tumblr, de looks armados con skinny jeans negros, camisetas irónicas, chaquetas de cuero y maquillaje corrido que más que un error era parte del encanto. Bandas como MGMT, The Strokes o Arctic Monkeys eran la banda sonora de la noche, mientras figuras como Sky Ferreira o Alexa Chung dictaban el mood desde sus apariciones desenfadadas. Era un estilo que no buscaba la perfección, sino transmitir la vibra de lo espontáneo y lo caótico, un “recién salí de un after” que, paradójicamente, se volvió aspiracional. Hoy, con el revival de la década, el indie sleaze regresa reinterpretado: menos salvaje, más consciente, pero con la misma energía irreverente que lo convirtió en sinónimo de los 2010.




