SZA da un paso decisivo y creativo en su carrera al convertirse en la primera directora artística de Vans. Su historia con la marca no es nueva: desde hace años sus clásicas Knu Skool la acompañan en el escenario y en su día a día, pero ahora su relación se transforma en algo mucho más profundo. Su visión se traducirá en campañas, colecciones exclusivas y, sobre todo, en un storytelling que busca reflejar la autenticidad y la autoaceptación, valores que ya atraviesan su música y su manera de estar en el mundo.
“Moda, creatividad y conexión humana siguen entrelazadas”, dijo SZA al anunciar su nuevo rol, subrayando que en Vans se siente libre. Y esa libertad es la que quiere contagiar: no se trata solo de llevar unas zapatillas icónicas, sino de construir una comunidad que se reconozca en ellas, que se sienta parte de algo real, sin poses ni filtros.

Su primer capítulo en la marca lo dejó claro. Una campaña visual que incluye un brand anthem film poético y sensible, donde aparece con sus Knu Skool Black/White reinventadas —con lengüeta acolchada, cordones oversize y la mítica franja lateral llevada al 3D— rodeada de naturaleza y emociones. El clip, dirigido por Sophie Jones y estilizado por Alejandra Hernández, explora la idea de crecer desde la vulnerabilidad, un gesto que ya empieza a marcar la huella que SZA quiere dejar en Vans: rebelde, libre y sin pretensiones.
El movimiento encaja de manera natural con la estética de la marca —la cultura skate, el espíritu Off the Wall— pero al mismo tiempo la proyecta hacia una nueva dimensión. SZA aporta voz, sensibilidad y un sello íntimo que convierte la moda en algo más que un accesorio: la transforma en experiencia compartida.


