La colección Primavera/Verano 2026 de Proenza Schouler marca un capítulo decisivo en la historia de la casa. Tras la salida de sus fundadores, Jack McCollough y Lázaro Hernández quienes ahora concentran sus energías en Loewe y debutarán en París el próximo mes, la firma se renueva bajo la mirada de Rachel Scott, creadora de Diotima y recientemente nombrada directora creativa. Aunque su presentación oficial llegará en febrero, esta colección sirvió como una primera colaboración con el atelier interno de la marca, una especie de adelanto de lo que vendrá.
Y el resultado no decepciona. Scott aportó frescura a los códigos de Proenza, reinterpretando siluetas emblemáticas con un giro textural y poético. Organza, jacquard, algodón recubierto, piel y seda se entrelazaron en piezas que parecían capturar el movimiento cotidiano de Nueva York. Hubo faldas asimétricas, camisetas con cortes florales calados a láser y vestidos decorados con motivos de palmeras en tonos ardientes que evocaban evolución y transformación. Los hilos expuestos, los pliegues suaves y los detalles deshechos expresaban esa idea de “soft undoing” un desarmarse para poder cambiar que resumían las notas del show.
La paleta también acompañó este relato: naranjas encendidos, amarillos caléndula y azules marinos diluidos que transmitían energía pero también calma. El tailoring, amplio pero nunca descuidado, remarcó que el minimalismo de Proenza puede convivir con el dramatismo de los nuevos tiempos. Fue, en definitiva, un primer paso sólido de Rachel Scott al frente de la firma, confirmando por qué hoy se la reconoce como una de las diseñadoras más interesantes de Nueva York.




