Hoy conversamos con Olivia Almirón, una de las voces emergentes de la moda local, que entre pasarelas, colecciones y estilismo, abre camino a una nueva generación de creadores.
Olivia Alejandra Almirón cursa el octavo semestre de Diseño de Indumentaria en la FADA-UNA, aunque su formación no se limitó nunca a lo local. Durante un intercambio en la Universidad ECCI de Bogotá, Colombia, y una pasantía en la Fundación Princesa Diana de Francia, fue construyendo una mirada más amplia y diversa de la moda, entendida no solo como industria, sino como un espacio de exploración cultural y personal.
Ese mismo espíritu de búsqueda lo trasladó a Ungodly, su marca de upcycling, con la que en mayo de 2025 lanzó su primera colección cápsula, “Popstar”, un proyecto que resignifica lo existente para transformarlo en un discurso propio. Ese mes también fue un punto de partida en otro frente: el estilismo. Desde entonces ha trabajado con artistas y figuras como Bel Verita, Micaela Alfonso—Virreina Supranacional 2025—y ALESHIT, a quien vistió para la inauguración de los Juegos Panamericanos Asunción 2025.



Su camino reciente la conecta con nombres que forman parte de la escena regional, como Ceci Romero, Miss Grand Paraguay 2025, o la cantante argentina Sofía Hervier en un proyecto que se dará a conocer próximamente. En paralelo prepara un look a medida para Romero rumbo al Miss Grand International y diseña una propuesta full denim para Laurys Dyva, reafirmando su interés en la creación de vestuarios pensados para artistas.
Pero Olivia no se limita al estilismo. También se ha abierto paso en el modelaje, firmando recientemente con la agencia 595 Management después de haber recorrido pasarelas independientes como el FADA Fashion Day, Antifashion Colombia y la Noche de Museos en Bogotá. En ese trayecto colaboró con diseñadores emergentes como Álvaro Bordón, Princesa Hardcore, Sofía Riveros y Myriam Rivarola, mientras avanza con nuevos proyectos de campañas y spots publicitarios.
Cuando habla de inspiración, sus referentes aparecen claros: desde pequeña sintió fascinación por la moda gracias a marcas como Dsquared2, y en el estilismo mira hacia Law Roach como su modelo a seguir. Reconoce que su estilo está atravesado por la estética Y2K, un lenguaje visual que mezcla nostalgia y modernidad, y que se refleja en su propia manera de concebir la indumentaria.
Aunque su recorrido la ha llevado por distintos frentes, Olivia mantiene fijo su horizonte: adentrarse cada vez más en el estilismo, sobre todo en el vestuario para artistas y la moda editorial. Con una mirada global y una energía creativa en expansión, se afirma como parte de una generación que entiende la moda como narrativa, expresión y escenario de identidad.


