El diseñador francobelga presentó su primera propuesta couture para la maison francesa en un desfile mágico bajo las bóvedas del Grand Palais
Matthieu Blazy hizo historia este martes al presentar su primera colección de alta costura para Chanel en París, consolidándose como el cuarto diseñador en los 116 años de historia de la legendaria casa francesa. El debut del diseñador francobelga de 41 años era uno de los momentos más esperados de la semana, tras su nombramiento a finales de 2024 luego de su exitoso paso por Bottega Veneta.
El Grand Palais se transformó en un bosque encantado donde setas gigantes en tonos rosa chicle, fucsia y amarillo formaron un círculo mágico alrededor de la pasarela. Sauces llorones rosados completaron la escenografía de ensueño, evocando algunas de las fantasías naturales más memorables de Karl Lagerfeld. La propuesta de Blazy fue una delicada oda a la naturaleza centrada en el mundo aviar, donde las mujeres se transformaban en pájaros en vuelo libre.


El nuevo traje de Chanel apareció en versiones ligeras, frescas y profundamente contemporáneas , comenzando con una reinterpretación del clásico tailleur en seda muselina transparente en lugar del tradicional bouclé. Esta luminosa propuesta funcionó como un palimpsesto de las historias superpuestas de la casa, estableciendo el tono de una colección llena de capas traslúcidas en tonos pastel suaves como beige, salmón y verde menta.

Las aves fueron las protagonistas absolutas, desde palomas grises hasta espátulas rosadas, garzas y cacatúas crestadas. Las plumas no se representaron literalmente sino que fueron evocadas mediante capas, tejidos, volúmenes, colores y estampados, creando una sensación de naturaleza renovada. El trabajo artesanal de los talleres flou y tailleur, junto con el bordado y el plisado realizados en le19M, materializaron la metamorfosis de estas mujeres-pájaro.






Las setas funcionaron como elemento escenográfico y se incorporaron en las prendas a través de bordados literales, plisados inspirados en sus texturas y estampados. Los detalles couture brillaron en cada pieza: tacones esculturales con forma de hongos, botones con cabezas de pájaro y minaudieres envueltos en textiles franceses del siglo XVIII rebordados.
La colección de joyería reanimó miniaturas de retratos del siglo XVIII, transformándolas en broches enmarcados por perlas, lazos y orquídeas pintadas a mano. Brazaletes y anillos con amonitas fosilizadas y fragmentos de meteorito añadieron una dimensión táctil única que celebró la alta costura en su máxima expresión.


Blazy rindió homenaje a la historia de la casa con bolsos icónicos que se convirtieron en palimpsestos, exponiendo al exterior su vida interior simbólica. Muchos aparecieron con cartas de amor bordadas, funcionando como una carta de amor tanto al oficio de la alta costura como a la palabra escrita.
El desfile contó con la presencia de figuras de alto perfil como Nicole Kidman, Penélope Cruz, Tilda Swinton, Dua Lipa y A$AP Rocky. La modelo española Laura Ponte y otras mujeres mayores de 40 y 50 años pisaron fuerte sobre la pasarela, en uno de los castings más diversos en materia de edad y diferentes razas vistos en la firma, celebrando la individualidad y la libertad de envejecer.
La colección cerró al ritmo de “Don”, con la modelo Bhavitha Mandava luciendo un vestido de novia cubierto de lentejuelas y un tocado de plumas, el final perfecto para este cuento de hadas de la moda que marca una nueva era para Chanel bajo la visión de Matthieu Blazy.


