Material audiovisual expone decisiones arbitrarias y expresiones ofensivas hacia figuras del periodismo y la cultura
Un nuevo material audiovisual que comenzó a circular en el ambiente mediático volvió a poner el foco sobre la figura de Silvia Viera, esta vez por presuntas prácticas de censura interna y expresiones despectivas que generaron fuerte rechazo en el sector.
En los registros, que llegaron a la producción de VentaneandoPy, se escucha a Viera reconocer que prohibía entrevistas y contenidos televisivos sin explicar motivos concretos. Estas decisiones habrían afectado directamente al periodista Diego Martínez, quien durante un largo período vio limitado su trabajo profesional sin responder públicamente ni entrar en polémicas.
Según fuentes cercanas al medio, el conflicto no estaría ligado a cuestiones laborales sino a diferencias personales, ya que a Viera le habrían incomodado la exposición pública, los reconocimientos y la valoración profesional que Martínez recibía por parte del público y de colegas.
El material también deja al descubierto un episodio que causó indignación en el ámbito cultural: la descalificación verbal hacia la cineasta paraguaya Tana Schémbori, una de las referentes más importantes del cine nacional. La expresión utilizada por Viera fue considerada ofensiva e innecesaria, especialmente viniendo de alguien que suele manifestarse públicamente a favor del respeto y los derechos de género.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, esta no sería la primera vez que Silvia Viera queda envuelta en situaciones conflictivas. En redes sociales y pasillos televisivos se recuerda su historial de enfrentamientos y denuncias por malos tratos, así como su fallido intento de instalarse como figura polémica con peso propio.
En el plano comercial, su imagen tampoco logra respaldo. Marcas y anunciantes evitarían asociarse a perfiles que generan controversia negativa, y desde el entorno de un canal del que formó parte aseguran que, tras su salida, la pauta publicitaria volvió a normalizarse.
Un nuevo capítulo que reabre el debate sobre el uso del poder en los medios y las conductas que, aunque no siempre se ven en pantalla, terminan impactando en toda la industria.

