En Paraguay, durante muchos años, la indumentaria gastronómica fue vista simplemente como un uniforme. Con la llegada de La Casa VRO, este concepto cambió por completo. La marca creada por Verónica Pardo convirtió una prenda funcional en un objeto de diseño cargado de estética, historia y orgullo profesional. El proyecto, nacido en Asunción, hoy representa al país en mercados internacionales como Dubái, Estados Unidos, España y distintos países de Latinoamérica.
La propuesta comenzó hace quince años cuando Pardo, después de formarse en Europa, volvió al país convencida de que existía un espacio para resignificar el uniforme gastronómico. Su emprendimiento tomó forma junto a su madre y gracias al apoyo constante de su familia. Con el tiempo, la marca se consolidó como un espacio donde el talento femenino es fundamental. Actualmente, ocho de cada diez integrantes del equipo son mujeres, desde bordadoras y artesanas hasta productoras y creadoras que sostienen la esencia de la empresa.

La colección más reciente, Reikove, resume esta mirada. En un sector que suele limitarse al blanco y negro, la marca apuesta por colores intensos, tejidos nacionales y una presencia estética que une tradición con modernidad. El nombre, que significa volver a vivir, resume la intención de la colección: reivindicar la creatividad dentro de un rubro donde la funcionalidad siempre fue la prioridad.
Durante la pandemia, cuando gran parte del sector gastronómico quedó paralizado, la empresa decidió reinventarse. De ese proceso surgió una línea de chocolates premium que hoy es una de las unidades más fuertes del negocio. También se establecieron alianzas estratégicas, entre ellas la que mantiene con la empresa Ruper Plastech de Emiratos Árabes Unidos, que permitió ampliar la oferta hacia productos de alta resistencia y un catálogo más completo para profesionales.

La marca integra además la cultura y el arte como parte de su identidad. A lo largo de los años trabajó con artistas como Ricardo Migliorisi, Félix Toranzos y Christian Ceuppens, así como con comunidades y artesanas paraguayas que aportan técnicas ancestrales y oficios tradicionales. Entre ellas se encuentran artesanas de ñandutí, bordadoras de punto cruz, creadoras de Ao Po’i y mujeres de la comunidad Mbyá. Cada prenda se convierte así en un objeto que cuenta una historia vinculada al Paraguay.
La proyección internacional fue creciendo de manera constante. La marca fue nominada a Innovadores de América, apareció en medios como CNN y llevó por primera vez la indumentaria gastronómica a pasarelas internacionales. Participó en distintas ediciones de Arab Fashion Week y en Asunción Fashion Week, donde chefs desfilaron con prendas de diseño. Este crecimiento derivó en la apertura de un centro de producción en Dubái, que amplió su presencia en mercados de lujo.

Para La Casa VRO, la palabra que mejor resume su filosofía es identidad. Identidad en el diseño, en el trabajo artesanal, en la fuerza de las mujeres que construyen cada prenda y en la convicción de que el Paraguay puede proyectar su cultura a través de objetos funcionales y bellos. La marca busca unir tradición e innovación y demostrar que el diseño auténtico, cuando se crea con propósito y calidad, no tiene fronteras.

