En la Semana de la Moda de París, Jonathan Anderson presentó su primera colección femenina para Dior, marcando el inicio de un capítulo audaz en la historia de la maison. Su propuesta combinó respeto por el legado con una visión fresca e innovadora que sorprendió tanto a la crítica como al público.
El desfile se realizó en los Jardines de las Tullerías con una puesta en escena cinematográfica: un cortometraje inicial mezclaba archivos históricos de la casa con imágenes oscuras y contemporáneas, preparando el ambiente para la colección.
Uno de los momentos más comentados fue la reinterpretación de la icónica bar jacket, deformada para reducir la cintura y darle volumen en la parte trasera, creando una silueta distinta a la tradicional de Dior. Anderson también introdujo faldas plisadas cortas y detalles inesperados que fusionaron feminidad con audacia.
La propuesta exploró contrastes marcados: estructuras rígidas frente a transparencias delicadas, cortes clásicos junto a volúmenes experimentales, y toques utilitarios como el denim combinados con acentos elegantes. Fue un ejercicio de equilibrio entre tradición y modernidad.
En pasarela destacaron sombreros escultóricos de Stephen Jones y bolsos de mano de líneas arquitectónicas, que reforzaron la estética híbrida del show. Al cierre, Anderson recibió una ovación de pie, confirmando que su debut no solo respeta el ADN de Dior, sino que lo impulsa hacia un nuevo horizonte.








