El compromiso solidario de Eduardo Orlando Sánchez ya suma seis años consecutivos recorriendo los 17 departamentos del país, con un solo propósito: llevar regalos y esperanza a niños que, en muchos casos, jamás habían recibido uno. Su misión no es solo entregar juguetes, sino sembrar dignidad, amor y fe en las comunidades más olvidadas del Paraguay.

Las travesías han llegado incluso a lugares tan lejanos como Fuerte Olimpo y Bahía Negra, sorteando calor extremo, distancias interminables y aterrizajes desafiantes. Pero nada lo detiene, porque el motor siempre es el mismo: ver la sonrisa de un niño que recibe su primer obsequio.
Sánchez y su equipo han dejado de lado tiempo personal, vacaciones y recursos propios para mantener viva esta obra, que ya marcó la vida de miles de pequeños. “Dar es una forma de amar, y todos podemos ser Papá Noel para alguien”, afirmó emocionado, destacando que lo que cambia el mundo no son los millones, sino la voluntad de actuar con el corazón.


