En New York, la Semana de la Moda suele ser un epicentro de tendencias, pero pocas veces un desfile logra marcar la conversación global. Eso es exactamente lo que consiguió Tory Burch con su colección Primavera/Verano 2026, presentada en el imponente One Hanson Place de Brooklyn. El resultado fue una declaración clara: la diseñadora está viviendo un renacimiento creativo, bautizado ya como el Toryssaince.
Desde que dejó el cargo de CEO, rol que ahora ocupa su esposo, Burch ha podido concentrarse en lo que la hizo célebre: el diseño. Y la apuesta ha dado frutos. En la pasarela, las siluetas sofisticadas y las paletas atrevidas convivieron en armonía con un aire de modernidad radical. Hubo pantalones de tiro bajo, faldas lápiz de cuero, cardigans ajustados y blazers con ribetes inspirados en piezas del guardarropa de su padre. La diseñadora confesó entre bastidores: “Mi papá era el hombre más chic del mundo. Siempre dijimos que debió haber sido diseñador”.
El show abrió con tonos sobrios —marrones, azules y grises— que rápidamente dieron paso a un estallido de color: amarillo eléctrico, rojo cereza, turquesa y rosa chicle en combinaciones inesperadas. El juego cromático no fue un capricho: confirmó que Burch está dispuesta a romper reglas y desmarcarse de la imagen preppy que alguna vez definió a su marca.




Las transparencias continuaron siendo un sello de la casa, con vestidos y blusas etéreas que equilibraban sensualidad y sofisticación. Los detalles —plisados, bordados y patrones ondulantes— aportaron una dosis de artesanía refinada, recordando que, más allá del espectáculo, Tory Burch sigue siendo sinónimo de sastrería cuidada y diseño versátil.




Más allá de la moda, la noche tuvo un aire familiar. Tras los aplausos, Burch posó con su madre de 92 años —elegantísima en tacones— antes de cerrar la jornada con una cena de pizza en Lucali’s, un gesto íntimo que contrasta con la magnitud del desfile.




Con esta colección, Tory Burch dejó claro que no está interesada en jugar a lo seguro. Su visión actual es audaz, femenina y profundamente contemporánea. Y si algo confirma este Toryssaince es que, tras dos décadas de trayectoria, la diseñadora vuelve a ser la Cool Girl de Nueva York.



