Sandy Liang volvió a Nueva York con un desfile que dejó un mensaje claro: el maquillaje puede ser tan minimalista como poderoso. La diseñadora trabajó junto al makeup artist Charlie Riddle y Stila Cosmetics para crear looks que, más que transformar, resaltan lo natural. “Todo se trata de la contención”, explicó Riddle, que imaginó un maquillaje que acompañe sin robarle protagonismo a la ropa.
Lejos de los toques llamativos que la marca usó en temporadas anteriores, esta vez la apuesta fue emular a la Sandy Liang girl en la vida real: fresca, desenfadada y con ese aire cool del downtown neoyorquino. Sin base, solo con piel trabajada con productos de skincare de la firma coreana Beauty of Joseon, las modelos lucieron una micro ala marrón en los ojos, labios tipo “popsicle” y un toque de rubor acuarelado que aportaba dimensión sin esfuerzo.






El resultado fue un maquillaje casi invisible que potencia la vibra de las prendas: femenino sin exceso, ligero pero con intención. Una estética que confirma que la chica Sandy Liang no necesita demasiados productos para brillar; su estilo, como el de la colección, habla por sí mismo.

