Marcos Ariel Machuca Cardozo no fue a pasear. Se fue a romperla. Este compatriota dejó todo en Paraguay su carrera, sus amigos, su comodidad y se plantó en Estados Unidos con una sola idea: no ser uno más.
Arrancó desde abajo, lavando platos y sirviendo copas. Lejos de su tierra, sin idioma, sin ayuda. Pero el guaraní no se rinde. En plena pandemia, cuando todo se venía abajo, él apostó fuerte y abrió su propio bar: Queens Beer Factory.
Hoy, ese lugar es un pedazo de Paraguay en el medio de Nueva York. Se escucha polca, cumbia, gritan goles y los domingos huele a carne asada y carbón encendido. ¡Sí, hay asado en NY y lo organiza un paraguayo!
“No hay nada que me pegue más que ver a un paraguayo emocionado escuchando una polca mientras se toma una cerveza en el corazón de Queens”, tiró Marcos, visiblemente orgulloso.
Y este finde la rompieron mal: llegó la chef paraguaya Bella Monzón desde Asunción y dejó a todos chupándose los dedos con un asado que olía a patio de barrio. Hubo tereré, música nacional y pura emoción guaraní. ¡Una fiesta con todas las letras!
Nada de herencias, ni enchufes. Este bar nació a puro sacrificio, sudor y coraje. Hoy, el local se llena cada semana y los latinos encuentran ahí algo más que comida: encuentran patria, aunque estén lejos.
Porque cuando un paraguayo se lo propone, ni Nueva York puede resistirse.

